Luciano

Cada vez que lo veía sentía que el corazón se me aceleraba. Era muy difícil ser indiferente a sus palabras, a su imagen grabada en mi retina. 
Lo tenía presente todo el día rondando mi mente. Sabía las cosas que yo generaba en él y tenía mucho más claro todo lo que él generaba en mí. Amaba su cuerpo. Amaba su mirada "china" y profunda. Amaba su manera tan dulce de hablarme y cada palabra que me decía.
De a poco fue llegando a mí. Me gustaba su manera de seducirme. Tan dulce pero tan salvaje. Cada palabra tierna escondía detrás toda la morbosidad que desde el primer día intuí que había en él.
Fue uno de los pocos hombres a los que no avancé. Él vino a mí. Seguramente atraído por mis deseos tan profundos de conocerlo en la intimidad. Muchas veces me pasa de ver a un hombre y preguntarme "¿Cómo cogerá este pibe?". Me pasaba con él, pero no sé por qué no fui capaz de avanzar esta vez. Esperé paciente el momento en que fuera él quien se acercara. Tengo muy claro que cuando alguien desea mucho algo las cosas llegan, y así fue.
Luciano supo llegar a mi cama con toda su paciencia. Sin apuro, sin exigencias. Sabe que todo lo que se propone lo consigue. Y yo, era una de sus metas. En el fondo sabía que, como me dijo muchos meses después "...esa mujer es mía de una manera que ninguno de ellos imagina..."
"Te quiero en mi vida", solía decir. Y eso tuvo que pasar.
La primera vez que cogimos fue ...

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Comentarios

  1. Ay caro... Siento una envidia Terrible de saber que un hombre puede disfrutar con vos del más puro y salvaje sexo. Me podés mucjisino. El relato es 100% fuego.

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