Nunca es tarde
Durante varios
meses tuve con Heber y con Sebastián, una relación de mucha constancia y
perseverancia por parte de los dos.
A ambos los
conocía de mi época adolescente y nunca habíamos pasado más que de una mano
caminando por la calle o un chape en el medio del ruido y la oscuridad de un
boliche. Eran chicos del barrio donde yo vivía y por eso nos conocíamos y
habíamos compartido algunos momentos. Juntadas de amigos, boliches y alguna que
otra fiesta familiar.
Con Heber
habíamos tenido por aquellos años, muchos de esos chapes furiosos donde mis
manos y sus dedos habían hecho algunas travesuras, pero nunca llegamos a coger.
Siempre me
decía “Me mandás a mi casa re caliente a
clavarme una paja”. Me causaba mucha gracia pero no entendía por qué si los
dos llegábamos a calentarnos tanto, nunca habíamos cogido. Siempre llegamos al
extremo de calentura, pero ....
Podés continuar leyendo este relato de mi historia
ingresando a
Sos increíble caro como relatas todo con cada detalle
ResponderBorrarLo que me calienta leerte no tiene nombre... sos un mil caro... 🔥
ResponderBorrarCaro sos el deseo y el sueño de querer ser parte de tus relatos...imposible no calentarse, pajearse y envidiar a tales suertudos...sos una diosa
ResponderBorrarBravoooo !!!
ResponderBorrarMe encanta lo caliente que sos
ResponderBorrar