Final "La feliz"
Hace algunas semanas tuve que llevar a Chris a Mar del Plata porque, como toda madre, me cuesta mucho decir que no a los pedidos de mi hijo.
La verdad es que no tenía muchas ganas de hacerlo porque manejar durante tantas horas no es de las cosas que más me agradan. Pero visto y considerando de que no tenía ganas ni de viajar en micro ni de gastar en lo que vale un pasaje de avión, insistió e insistió hasta que mamá dijo que sí.
La idea era llegar, dejarlo en la casa de su amigo y volver a Buenos Aires, pero considerando que había manejado tantas horas decidí quedarme hasta el lunes y volver a casa un poco más relajada.
Había llevado a mis perras porque no tenía con quien dejarlas, mi querida Ramona, la señora que hace tantos años trabaja en casa, también había viajado a visitar a su familia en Oberá. Resultado: "las nenas" viajaron con nosotros.
Hacía varios años que no pisaba Mar del Plata, a pesar de ser una ciudad que amo por distintos motivos, porque la vida, después de haberme castigado tanto, hace mucho tiempo que me permite viajar y elegir ciudades turísticas en otros países. Era una buena oportunidad para volver, y lo hice.
Había dejado a mi hijo y manejé por la costanera pensando en qué lugar podría alojarme los dos días que pensaba quedarme, teniendo en cuenta que mis hijas de cuatro patas estaban conmigo.
Era un sábado de mucho calor y las playas se veían completas, tenía ganas de bajar con ellas. Así que tomé la ruta que bordea el mar y manejé casi treinta kilómetros , buscando playas más solitarias hacia el lado de Pinamar. Cuando encontré el lugar que consideré ideal, estacioné, bajé las perras y juntas caminamos hacia la playa.
Siempre estoy muy atenta a lo que pasa alrededor. Mucho más cuando se trata de hombres. Si bien estaba atenta a las perras, jugando con ellas y mirándolas correr, no dejé de ver que a unos cuatro metros de donde me había sentado, se encontraba un grupo de muchachos tomando mate y charlando alegremente, entre risas y "bardo". Uno de ellos me llamó poderosamente la atención. Delgado y de cuerpo ligeramente marcado. Cabello abundante, bastante desprolijo pero brilloso y con movimiento. Color castaño tirando a rubio, y un color de piel y de ojos que era imposible no mirarlo.
Una criatura divina. Simpático y extrovertido.
Fue tanta la insistencia con que lo miré que indudablemente fue imposible no llamar su atención. Él también comenzó a mirarme y sonreírme y sus amigos se habían dado cuenta del cruce de miradas.
Los hombres, mucho más cuando son tan jóvenes, se potencian cuando están en grupo y cada tanto decían alguna cosa con un tono de voz más elevado para que yo los escuchara.
Sí, decían la verdad. Lo estaba "marcando" desde que lo ví. Era divino el pendejo. Acaso, conociéndome, ¿dudás de que en mi cabeza no dejaba de pasar la imagen de ese pendejo tan atractivo cogiéndome toda?. Mi ratones eran paquidermos. No dejé de mirarlo un solo minuto.
La verdad es que no tenía muchas ganas de hacerlo porque manejar durante tantas horas no es de las cosas que más me agradan. Pero visto y considerando de que no tenía ganas ni de viajar en micro ni de gastar en lo que vale un pasaje de avión, insistió e insistió hasta que mamá dijo que sí.
La idea era llegar, dejarlo en la casa de su amigo y volver a Buenos Aires, pero considerando que había manejado tantas horas decidí quedarme hasta el lunes y volver a casa un poco más relajada.
Había llevado a mis perras porque no tenía con quien dejarlas, mi querida Ramona, la señora que hace tantos años trabaja en casa, también había viajado a visitar a su familia en Oberá. Resultado: "las nenas" viajaron con nosotros.
Hacía varios años que no pisaba Mar del Plata, a pesar de ser una ciudad que amo por distintos motivos, porque la vida, después de haberme castigado tanto, hace mucho tiempo que me permite viajar y elegir ciudades turísticas en otros países. Era una buena oportunidad para volver, y lo hice.
Había dejado a mi hijo y manejé por la costanera pensando en qué lugar podría alojarme los dos días que pensaba quedarme, teniendo en cuenta que mis hijas de cuatro patas estaban conmigo.
Era un sábado de mucho calor y las playas se veían completas, tenía ganas de bajar con ellas. Así que tomé la ruta que bordea el mar y manejé casi treinta kilómetros , buscando playas más solitarias hacia el lado de Pinamar. Cuando encontré el lugar que consideré ideal, estacioné, bajé las perras y juntas caminamos hacia la playa.
Siempre estoy muy atenta a lo que pasa alrededor. Mucho más cuando se trata de hombres. Si bien estaba atenta a las perras, jugando con ellas y mirándolas correr, no dejé de ver que a unos cuatro metros de donde me había sentado, se encontraba un grupo de muchachos tomando mate y charlando alegremente, entre risas y "bardo". Uno de ellos me llamó poderosamente la atención. Delgado y de cuerpo ligeramente marcado. Cabello abundante, bastante desprolijo pero brilloso y con movimiento. Color castaño tirando a rubio, y un color de piel y de ojos que era imposible no mirarlo.
Una criatura divina. Simpático y extrovertido.
Fue tanta la insistencia con que lo miré que indudablemente fue imposible no llamar su atención. Él también comenzó a mirarme y sonreírme y sus amigos se habían dado cuenta del cruce de miradas.
Los hombres, mucho más cuando son tan jóvenes, se potencian cuando están en grupo y cada tanto decían alguna cosa con un tono de voz más elevado para que yo los escuchara.
- Che, Ciro! Cómo estás robando milfs, eh!
- Dale, Ciro! Tirale un beso a esa bomba que te está marcando!
Sí, decían la verdad. Lo estaba "marcando" desde que lo ví. Era divino el pendejo. Acaso, conociéndome, ¿dudás de que en mi cabeza no dejaba de pasar la imagen de ese pendejo tan atractivo cogiéndome toda?. Mi ratones eran paquidermos. No dejé de mirarlo un solo minuto.
Los pibes son bien osados. Te diría que son más atrevidos que los hombres de mucha experiencia en eso de levantarse una mina. El pendejo no tenía mucho trabajo que hacer, yo me había levantado sola. O entregado en bandeja, como más te guste decir.
Después de casi media hora de miradas y sonrisas, finalmente el muchacho se acercó. Yo estaba sentada sobre una manta en la arena y él vino y se paró a mi lado.
- Hola, soy Ciro - y me extendió su mano
Le sonreí, le dí la mano, me saqué los lentes enormes que llevaba y le dije "Hola, Ciro!".
- Ahhhh...pero mirá los ojazos que tenés! ¿Cómo me dijiste que te llamabas?
- No, no te dije.
- Claro, ¡qué boludo! ¿Cómo te llamás?
- Me llamo Carolina...
- Sos hermosa, Carolina, eh. ¡Una bomba!
- Gracias, bombón - le dije riendo
- ¿Sos de Mar del Plata?
- No, vivo en Buenos Aires. Vine a traer a mi hijo. Me voy el lunes.
- Tu hijo vino con un fusil semiautomático, ¿no?
Nos reímos un rato y en ciertas cosas descubrí que no estaba frente a un hombre de gran experiencia con mujeres. Hablamos un poco de su vida y un poco de la mía, cuidándome de algunas cosas de las que me cuido siempre.
Muy simpático y muy entrador. Me invitó a salir con ellos esa misma noche de sábado y por supuesto me negué. Amablemente agradecí la invitación pero de ninguna manera me mezclaría entre chicos tan jóvenes si no fuera sólo para coger. No me gusta sentirme desubicada en tiempo y espacio. Veo mujeres de mi edad o más, comportándose como pendejas, vistiendo como pendejas...en boliches todos los fines de semana y me da vergüenza ajena. Me parecen patéticas. No soy nadie para juzgarlas, pero ese es mi costado bipolar. Banco mucho que cada uno haga lo que tiene ganas de hacer mientras que no joda a los demás, pero no me gusta cuando las minas viven desfasadas en el tiempo.
Insistió y me molestaba. Le dije "¡No, nene! ¿No entendés que no me gusta hacer papelones?". ¿Cómo iba a salir a un boliche con siete pendejos de menos de 20 años?.
- ¿Qué edad tenés?
- 19, ¿vos?
- Podría ser tu madre...
- Pero no sos
- Podrías ser mi hijo...
- Soy un hijo degenerado
Hay como una moda muy marcada en los últimos años. Las mujeres maduras los queremos más jóvenes y ellos nos buscan, nos provocan y nos eligen maduras. Las "Milf" estamos de moda.
Se lo dije. Y me contó que cuando tenía 16 años...
TE INVITO A CONTINUAR LEYENDO EN
Fotos, videos, audios. Contenido xxx amateur exclusivo
SI ESTÁS EN OTRO PAÍS QUE NO SEA ARGENTINA PODRÁS
SUSCRIBIRTE AL SITIO A TRAVÉS DE
CONSULTAME VÍA MAIL: cwine2476@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario